Puente Bóveda.

Estos tipos de estructuras están constituidos en su mayor parte por piedras ligadas con hormigón o cal o también con hormigón simple. Su aplicación resulta ventajosa en aquellos sitios montañosos en los que se dispone de buena piedra, como son las que proceden de rocas eruptivas y que no están en descomposición.

Estos puentes son construidos en forma de bóveda utilizando la mampostería de aparejos especiales, lo que requiere de un estudio prolijo de los cortes de las piedras, en la actualidad resulta mejor ligar las piedras con mortero de cal o mejor con hormigón que permite obtener acabados similares a los de mampostería de aparejos utilizando piedras talladas en la parte vista y que no intervienen como elementos resistentes.

Fotografía  5.6  Puente bóveda sobre el río Ambroz. Hervás
(Cáceres, España)

Con este tipo de bóvedas se puede alcanzar en forma económica hasta 15 metros, no siendo aconsejable luces mayores debido al incremento enorme de su peso propio.

En la actualidad no se construyen bóvedas mayores, a los 8 m. de luz porque existen formas más económicas de solución.

En el pasado se ha utilizado mucho este tipo de construcción debido a que en general los trazados camineros se los realizaba por regiones cordilleranas a las que el transporte de otros materiales resultaba difícil, es por esta razón que se pueden observar muchos puentes pequeños y alcantarillas de piedra. Estos materiales tienen la ventaja de ser baratos en lo que a mantenimiento respecta y por otra parte, su aspecto es satisfactorio, presentando una gran rigidez frente a otros tipos de estructuras mas esbeltas.

En algunos casos se construyen estos puentes sin piedras, es decir en hormigón simple, resultando estructuras mas caras, debido a la utilización de encofrados especiales y mayor consumo de cemento, por lo que en esos casos resulta mas adecuado recurrir al hormigón armado.

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