DOSIFICACIÓN DEL HORMIGÓN.


La dosificación de un hormigón tiene por objeto determinar las proporciones (cantidad, ya sea en
peso o en volumen) en que hay que mezclar los distintos componentes del mismo, para obtener
mezclas y hormigones que reúnan las características y propiedades exigidas en un proyecto. Entre
estas podemos nombrar:

• Resultados económicos, no sólo respecto al costo inicial, sino durante la vida útil, hasta su
servicio final,
• Trabajabilidad adecuada, para poder dar lugar a un vaciado satisfactorio en las condiciones de
trabajo (con una relación agua/cemento (A/C) que sea tan baja como se pueda), 
• Resistencia suficiente, para soportar las cargas de diseño 
• Durabilidad, para permitir un servicio satisfactorio en las condiciones esperadas de exposición
durante su vida útil. 

Cada una de las anteriores requiere variaciones en la dosificación, y como consecuencia, en la mayor
parte de las mezclas de hormigón, se busca un balance en las proporciones para satisfacer todas en
cierta medida. Por ejemplo una excelente trabajabilidad, normalmente exige elevados contenidos de
cemento, agregado fino y agua, y un bajo contenido de agregado grueso; es evidente que una mezcla
de este tipo no resultaría económica y sus propiedades no serían las óptimas. Como consecuencia, a
medida que se cambian las proporciones de una mezcla dada para mejorar una propiedad, deben
considerarse los efectos que estos cambios generan sobre las demás, de modo que se produzca el
efecto menos nocivo sobre estas.

La mejor forma de dosificar un hormigón es dando las cantidades de cada material en peso, debido a
que si se hace en volumen existe la incertidumbre de no conocer cuanto volumen ocupa en realidad
el material dentro del envase que lo contiene,  y la susceptibilidad de la arena a sufrir grandes
cambios en volumen, con un pequeño contenido de humedad, como se explico en el apartado 2.8.1.
Los datos necesarios iniciales, y con los que se debe contar para determinar las cantidades
necesarias de agua, cemento y áridos disponibles para obtener el hormigón deseado al más bajo
costo posible, son: 

• Resistencia a una edad especificada, según el tipo de obra.
• Consistencia requerida, según de las condiciones de puesta en obra y tipo de compactación.
• Tamaño máximo del agregado grueso (según  lo indicado en la tabla 2.11) y agregado económicamente m disponible en obra.
• Granulometrías y módulos de finura de los agregados.
• Condiciones de exposición a la que va ha estar expuesta la estructura, esto incluye el clima, nivel freático, tipo de agua, etc.

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